martes, 22 de marzo de 2011

tengo trauma con los hombres (según la lokera)

No podía ser que las cosas me estuvieran llegando bien proviniendo de algo proporcionado por el Estado. Me ha costado identificar la otra cara de la moneda esta vez, o si la identificaba creía saber cómo hacer para decorarla un poco e intentar que me afectara lo mínimo.

Estoy hablando de a la que yo llamo mi “lokera”. Hasta ahora parecía que, aún y ser una terapeuta de la sanidad pública (es decir una psiquiatra), era maja y que por alguna que otra cosilla ya me iba bien ir a soltarle la chapa cada 15 días. Pero hoy, después de unos meses en los que parecía que íbamos avanzando lentamente, a sacado esas garras que aguardaba bien escondidas.

Resulta que la próxima semana será la última sesión que tendré con ella, porqué se va del centro, y hoy me ha comentado que creía oportuno que siguiera haciendo terapia. Me ha parecido una buena idea aunque también he confesado mi gran pereza de conocer a alguien de nuevo, cogerle confianza, etc. Pero le he dicho que me daba igual casi todo menos una única cosa, a lo que ella ha contestado: ¿Qué sea un hombre? Y, efectivamente, no quiero que mi terapeuta sea un hombre. Ante esto, ella ha sonreído y me ha dicho: justamente había pensado que podía ser parte de tu terapia que la próxima persona sea un hombre. ¡¿¡¿Qué?!?! Esto sí que es una locura, una tremenda y espantosa locura. Me he puesto nerviosa pero he intentado calmarme para responder de la forma más tranquila y cuerda posible a su pregunta: ¿por qué no quieres que sea un hombre? He intentado argumentar que me da bastante pereza que me cuestionen ciertas cosas incuestionables para mí porqué paso de que MI terapia se convierta en un constante debate sobre la sociedad, las relaciones de poder, el machismo, y que no me apetecía estar analizándole todo el rato para estar alerta e identificar sus conductas de “machito” en el caso de que las haya. Ya sé, como ella dice, que con una mujer también me podría suceder que no me sienta a gusto. Está claro que no me sentiré a gusto en un puto lokero sea quien sea mi terapeuta. Ya es grande la función que hago todas las veces que voy de ponerme un filtro para que no se cuele en mi cuerpo todo lo que intentan controlar y manipular desde la medicina y la psiquiatría. Pero supone para mí una doble función tener que estar alerta a todos los golpes que pueda recibir del control psiquiátrico a la vez que estar alerta a las conductas y discursos de una persona sociabilizada como un hombre, la verdad, me da pereza. ¿Pero como le cuento yo esto a ella?

Me parece tan fuerte que para ella el problema no esté en la puta sociedad y en el patriarcado sino que el problema lo tengo yo, que tengo traumas con los hombres (que no digo yo que no), pero esto es un problema mío? Si un día te pica una serpiente te encierran en una jaula llena de serpientes?!? No me jodas!!!

Es que ya me da hasta pereza ir a la última sesión con ella después de ver que durante todo este tiempo cada vez que de mi boca ha salido la palabra feminismo o me he puesto a hablar del tema (en todas las sesiones, claro, puesto que es esto una cuestión vital para mí) ella estaba pensando en feminismo como patología o algo así, en enfermedad, en síntoma de “traumas”, que puto horror.

1 comentario:

Mari/Harri Itsasgabe dijo...

unxs colegas que hacen rap en la canción que se dedican a sí mismxs hacen una lectura del DSMIV del transtorno con el que se han bautizado "folie à trois", como una locura que se pega, que se contagia a la que llaman "idea delirante que se comparte"... pues eso, lo nuestro, el feminismo de las histéricas odiamachirulos también es un transtorno psicótico compartido y somos muchas más que cuando empezamos.

...termina diciendo, para nosotras foliè à trois es compartir el delirio, de-lira, literalmente, salirse del surco.

aupa tú, compa! y tu combate contra el patriarcado en las tripas del bicho-estado-medicina!!